Lo dijo: Amador Martos- De la tragicomedia política al Nuevo Orden Mundial


75ui1khphtmyytssxisyLos ciudadanos estamos padeciendo las trágicas consecuencias de los recortes a la vez que asistimos a un vergonzoso espectáculo político, una puesta en escena de nuestros gobernantes farsantes e incompetentes. En cierto modo, quizá tenemos lo que nos merecemos: actores metidos a políticos y políticos sobreactuando, ofreciéndonos escenas dignas de los Hermanos Marx. Vayamos por partes.

La balbuceante María Dolores de Cospedal, en su empeño de hacernos creer lo increíble, intentaba justificar la relación laboral del señor Bárcenas con el Partido Popular y su posterior finiquito “en diferido”. La escenita de Cospedal ha dado para varios programas de humor en los medios. Pero la gran carcajada ha llegado cuando Bárcenas, en una contraofensiva desafiante, demanda “por despido improcedente” al Partido Popular, contradiciendo así las versiones oficiales ofrecidas sobre su salida del partido y dejando con el culo al aire la lamentable justificación de Cospedal. No contento con ello, Bárcenas vuelve a presentar una denuncia ante la policía por supuesto robo en “su despacho” en el Partido Popular. En términos futbolísticos: Bárcenas, dos, y Cospedal, cero. Tras ser desmontada la mentira de Cospedal, la mofa en las redes sociales se ha extendido como la pólvora. Pero el asunto no es para risas, porque si prospera la demanda de Bárcenas por despido improcedente, la indemnización cercana al millón de euros saldrá del bolsillo de todos los españoles, pues el noventa y cinco por ciento de la financiación del Partido Popular procede de dinero público a través de subvenciones. Pero la ironía máxima de esta tragicomedia es que, si Bárcenas se apuntara al paro, asunto desmentido por él, podría cobrar nuevamente del Estado español. ¡En fin, todo un vodevil! Situación hilarante aparte, conviene recordar que está en juego nada más y nada menos que la mayor financiación irregular de un partido político, durante veinte años, a costa de todos los españoles. Vaya, toda una tragedia política; y no lo digo por el más que previsible hundimiento del Partido Popular, sino por un país que ha vivido en la inopia.

En la acera de enfrente, la escena nos la ofrece el Partido Socialista: Rubalcaba fue vapuleado por Rajoy en el debate del estado de la nación y, además, ha tenido que lidiar con la ruptura de la disciplina de voto de los diputados del Partido Socialista de Cataluña con motivo de la votación para una posible consulta soberanista. Chacón, la cabeza de lista por Barcelona en las pasadas elecciones, no quiso contribuir con su voto a la ruptura entre Cataluña y España, desmarcándose así de los trece parlamentarios díscolos del Partido Socialista de Cataluña. El cisma entre socialistas catalanes y nacionalistas está servido: tras treinta y cinco años de matrimonio, se avecina un divorcio de consecuencias imprevisibles. Con todo ello, hay que ver la cara de bobo que se le ha quedado al señor Rubalcaba: no está a la altura de las circunstancias, y lo peor es que se aferra al timón de su partido con la esperanza de recuperar el poder con el previsible desgaste del Partido Popular. Esa ruptura entre socialistas nacionalistas y catalanes es una diana en la línea de flotación de su partido: se masca la tragedia en la familia socialista. No solo están en las antípodas respecto a sus bases, sino que además se hacen el haraquiri.

Éramos pocos y parió la abuela. El portavoz de Unión Progreso y Democracia en la comisión de Igualdad, Toni Cantó, mete la pata al decir en su cuenta de Twitter que “la mayor parte de las denuncias por violencia de género son falsas. Y los fiscales no las persiguen”. Una falacia que generó numerosas protestas en las redes sociales, obligando a expertos en la materia a desmentir lo afirmado por Cantó. Rectificar es de sabios, y Cantó pidió posteriormente disculpas públicas por el mismo medio. Pero llueve sobre mojado, porque días atrás protagonizó otra polémica al declarar en la tribuna del Congreso que “los animales no tienen derecho a la vida ni a la libertad”, con motivo de la Iniciativa Legislativa Popular presentada en defensa de la tauromaquia. En una cosa tiene razón: “Nuestra brutalidad con los animales nos hace menos humanos”. A este actor metido a político le da igual cagarla en el escenario o desde su escaño. Ha tenido el inmenso mérito de acaparar portadas, difícil de por sí, entre primeros espadas de la actualidad como Bárcenas y Cospedal. Actores haciendo comedia política con la tragedia humana y animal: ¡vivir para ver!

Pero, para tragicomedia, el escenario político tras las elecciones en Italia. El humorista Beppe Grillo, líder del Movimiento Cinco Estrellas y virtual ganador en las elecciones, se alza como tercera fuerza política en Italia, por delante del primer ministro en funciones, Mario Monti, un submarino del Goldman Sachs que llegó al Gobierno sin que supusiera un gran escándalo. ¡Un guion al revés del previsto por la Troika! Grillo ha logrado su éxito electoral gracias a su amplia presencia en las redes sociales y en las plazas italianas, sin pasar por los platós de televisión. El éxito del Movimiento Cinco Estrellas pone en evidencia la decadencia de la casta política italiana. La escasa ventaja que ha dado la victoria a la coalición de centro-izquierda de Bersani, seguido de la derecha a la sombra de Berlusconi con un discurso antieuropeo, deja un escenario de ingobernabilidad que ha desatado el pánico en las bolsas y en la prima de riesgo. Con el humorista Grillo y la devaluada casta política italiana, tenemos el escenario perfecto para poner en duda la supervivencia del euro, puesto que la Troika no puede volver a poner en el poder a una marioneta como Monti a las órdenes de la Merkel.

Si aunamos las tragicomedias teatrales que se desarrollan en España e Italia, tenemos un cóctel implosivo bajo el asiento de la Troika. De momento, el pueblo italiano ha defenestrado al candidato de Merkel, Mario Monti, y ha aupado a Grillo, que recoge el clamor popular de un cambio radical de la política. Italia ha dicho no a la austeridad impuesta desde Alemania. Merkel y los secuaces de la Troika atemorizaron a los griegos, impidiendo que Syriza llegara al poder. Pero, esta vez, el incendio procede de la tercera economía de Europa. ¿Será España y su “Bárcenasgate” el detonante para que Europa salte por los aires? ¡Todas las señales de alarmas están encendidas! ¿Cuáles son los posibles escenarios en el futuro?

En primer lugar, Europa está asentada sobre un polvorín: el pueblo italiano ha votado contra las políticas de austeridad; España se halla en plena desintegración por la corrupción, el hundimiento del bipartidismo, la soflama independentista de Cataluña y la crisis monárquica; Grecia está colapsada pero los medios callan sobre ello; y en Portugal se está levantando una revolución anti-Troika. Todo ello encuadrado en un escenario de continua recesión económica. En ese río revuelto, los movimientos fascistas intentan sacar la cabeza de su madriguera, como lo demuestra Amanecer Dorado en Grecia. En contraposición, las formaciones de las izquierdas de Alemania, Francia (Front de Gauche), Grecia (Syriza) y España (Izquierda Unida) están explorando la posibilidad de concurrir conjuntamente a las elecciones al Parlamento Europeo previstas para 2014, en un intento de contrarrestar el golpe de Estado de la Troika.

En segundo lugar, dicha situación europea evidencia de que la crisis es global y, por tanto, la alternativa a las políticas neoliberales debe ser global. Los ciudadanos europeos no tienen todavía la clara consciencia de que lo que está en juego es la desintegración de las democracias, si es que puedan llamarse como tales. Como certeramente denuncia Susan George en su libro El Informe Lugano II, los ricos quieren mantener su estatus capitalista por encima de todo, incluso si ello implica acabar con la democracia. Por tanto, el escenario es más que preocupante. Como denuncié en mi artículo Algo grande se está cociendo, las altas esferas financieras están decidiendo el futuro de las personas, los pueblos y la humanidad. En la última cumbre del G-20, un grupo de economistas han analizado los últimos quiebres en el sector financiero mundial y han expresado el fracaso del modelo del sistema económico basado en la autorregulación de los mercados. La ausencia de cualquier tipo de control sobre las finanzas ha provocado una corrupción generalizada, la evasión de impuestos, una competición por alcanzar la riqueza y una supremacía de algunos países a costa de la economía de otros. Las crecientes movilizaciones de los ciudadanos evidencian la ineficacia del libre mercado. Si la crisis es global, la respuesta debe ser global y, en este sentido, sólo se atisba un halo de luz en el Foro Social Mundial que se celebrará en Túnez del 26 al 30 de marzo 2013. Es una guerra ideológica entre los defensores a ultranza del neoliberalismo y los que creen que otro mundo es posible.

En tercer lugar, esa guerra ideológica insta a estar pendiente del escenario geopolítico: el abismo fiscal de los Estados Unidos ya está en marcha desde el 1 de marzo, y la consecuencia más inmediata es un programa de austeridad de ochenta y cinco mil millones de dólares que producirá más paro y pobreza. Cuidado con el efecto contagio al resto del mundo: China ya se está preparando para una guerra de divisas. Pero el terrorífico escenario se libra en la extensión de los conflictos armados desde Oriente Medio, con motivo de la lucha por los recursos naturales como el oro, el petróleo y otros minerales de cuantiosa valía conocidos como “tierras raras”, imprescindibles para la alta tecnología.

Batalla-ideológica-en-internet-300x263En cuarto lugar, esa permanente confrontación geopolítica evidencia que hay dos frentes en lucha en el escenario global: por un lado, el imperialismo de los Estados Unidos, que sustenta su poder en la permanente guerra globalizada contra todos, y en segundo lugar, el emergente contrapoder de los países conocidos como BRICS: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. De especial relevancia es también tener en cuenta a ALBA, la alianza de los pueblos latinoamericanos contra el imperialismo estadounidense. Pero la lucha ideológica y geopolítica ya no se libra sólo mediante el control de los recursos naturales, sino que se ha dado un paso más al frente: hay una guerra desatada en la noosfera, un intento de control mental de las personas y los pueblos, lo cual implica extender el conflicto al escenario por excelencia: internet. ¿Es casualidad la gran cantidad de noticias que aparecen últimamente acerca de la guerra cibernética entre las diferentes potencias? Barak Obama ha dejado bien claro que una de la prioridad de Washington es reforzar “las ciberdefensas” del país frente a la creciente amenaza de los enemigos virtuales. Sin embargo, son bien conocidas las numerosas “ciberofensivas” estadounidenses en colaboración con Israel para atacar las instalaciones de enriquecimiento de uranio de Irán. Es significativo que Estados Unidos haya aumentado sus “cibermilitares” de novecientos a cuatro mil quinientos. Casualmente, de la noche a la mañana, también China se ha convertido en una amenaza a la seguridad para Estados Unidos, en un intento de presentar a este gigante asiático como una amenaza militar para el mundo. Internet es una puerta a la libertad pero también el escenario de una guerra virtual a la que hay que estar muy atentos.

Así, en quinto lugar, puede afirmarse que la guerra global que actualmente se está desarrollando, y de que pocos son conscientes, es el control de la vida inteligente por parte de una minoría de plutócratas, lo que la élite política y financiera viene subrepticiamente llamando “el Nuevo Orden Mundial”. En definitiva, lo que está en juego es la imposición de una tiranía oligárquica sobre la humanidad. Nunca antes en la historia se ha librado tal batalla entre ricos y pobres, libres y esclavos, poseedores del conocimiento e ignorantes.

La tragicomedia política de Italia y España no es más que la punta del iceberg de una contienda ideológica que se libra en el seno de la Unión Europea, un polvorín que podría explotar en cualquier momento, y que está sujeta también a las tensiones geopolíticas globales que dependen, en última instancia, de los tenedores de la riqueza mundial, una minoría de plutócratas metidos a “cibercriminales”. La lucha de clases sigue vigente. El capitalismo intenta siempre reinventarse a sí mismo: ahora quieren pasar del neoliberalismo a un Nuevo Orden Mundial. Para tal fin, el control y el flujo de la información, más conocido como el cuarto poder, es el arma de la tiranía invisible mundial, un medio para modelar voluntades, una herramienta para la manipulación de la mente que quieren extender hacia el control de internet. La guerra se libra ahí fuera pero, sobre todo, en la manera en que cada uno de nosotros percibe, interpreta y estructura su visión del mundo para posicionarse ideológicamente y actuar en consecuencia. Está en riesgo la democracia. Está en juego uno de los bienes más preciados: la libertad.

Lo dijo: Amador Martos

Licenciado en Filosofía por la Universidad de Barcelona

 

Fuente: http://lacolumnata.es/author/martos

 

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