Cuando la televisión se usa como herramienta para denunciar el bullying, surge el verdadero valor que tendría que tener la TV.


Tan profunda es la decadencia de este principio de milenio que un niño con escasas experiencias vivenciales ha escrito un mensaje lírico que denuncia el horroroso crimen de lesa humanidad que se repite a cada minuto: Niños agrediendo con violencia física-psicológica a otros niños. En la historia de la humanidad los adultos han cometido atrocidades contra otras personas en forma indiscriminada, por voluntad propia o cumpliendo órdenes (en las guerras), así como unos pocos casos aislados de conflictos infantiles por casos banales que no alcanzaban alguna notoriedad. Hace apenas unos diez años que en los Estados Unidos empezaron a ser noticias esas agresiones de niños(as) contra niños(as) debido a la alta frecuencia con que estaban ocurriendo, hasta convertirse en la actualidad en múltiples hechos diarios. Se dice: Mira a los niños y conocerás a sus padres, mira a los alumnos y conocerás a sus profesores. Es innegable que la conducta infantil es un reflejo de la conducta materna-paterna debido a la naturaleza imitadora del ser humano. El niño chino no habla chino por ser hijo de chinos sino por escuchar ese idioma desde que se está formando en el vientre. En la formación del comportamiento humano participan (por acción u omisión) los padres, familiares, vecinos, compañeros y docentes en la primera infancia, pero hoy hay que agregar a unos agentes sociales que tienen la mayor y decisiva participación en ese proceso de formación conductual: Los medios de comunicación y los aparatos electrónicos de “diversión”. Se ha dejado a la televisión y a otros medios masivos y de entretenimiento la formación de la conducta infantil, por comodidad e irresponsabilidad. Los filósofos de la antigua Grecia, hace más de dos mil años dijeron: “Educa al niño y no tendrás que castigar al adulto”. Parafraseándolos digo que: Buscamos la paz con policías, jueces y carceleros y no la encontramos, porque la paz es una semilla dentro del ser humano, que deben hacer germinar en los niños, las madres, los padres y los docentes.

Lo dijo: Roger Funes · Tutor Universitário

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