Ana Garrido: El ejemplo a seguir por el resto de españoles.


Se llama Ana Garrido, y es una de esas heroínas anónimas que pasean su honradez por España sin que nadie la conozca. Pero hoy vive una auténtica película de terror, con persecuciones, acorralamientos y presiones que han terminado por hundirla. Es el precio de ser honrado en España: ni un solo partido, de Gobierno u Oposición, ni un solo sindicato, de derechas o de izquierdas, le ha mostrado su apoyo. ¿Delito? Haber denunciado el “caso Gurtel” con papeles y ante la Fiscalía Anticorrupción. Y adivinen quien aflora en su denuncia y se ha ido de rositas: el ex ministro de ¡Justicia! del PP, José María Michavilla, hoy próspero abogado relacionado con los corruptos.

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Su caso es espeluznante y confirma algo que no me gusta proclamar porque desanima: en España los malos siempre ganan. Y los buenos sufren. El delito de honradez se pena muy caro y sé bien lo que me digo, de ahí mi anonimato. Igual que el sistema creado por nuestra ingenuidad al confiar los asuntos políticos y públicos a una mafia de aprovechados lo estamos pagando caro, puedo confirmar que hoy es imposible ser honrado en España en un cargo público. El sistema te expulsa o te enloquece. O tragas o a los leones.

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Esto es válido también para el sistema económico: es imposible crear nada ni emprender nada. Sé el caso de un chico que quiso poner un carrito de perritos calientes para ganarse la vida: se lo hicieron imposible. Una funcionaria de Sanidad le advirtió que eso era “comida basura”, otro le dijo que se olvidara porque perjudicaba a los restaurantes, uno más le pedía ¡unos aseos y un termómetro para medir la temperatura del agua de las salchichas! A los políticos no pudo ni acercarse, claro. Hoy por hoy no es que el sistema no pueda crear empleo, es que la maraña de intereses políticos, sindicales y administrativos lo impide.

Tras leer el blog de Ana Garrido, que enlaza al escrito de la Fiscalía Anticorrupción, me he desmoralizado. Lo siento. No hay solución para mi país y nuestros gobernantes quieren que emigramos: “sobramos” 2 millones y quieren que enviemos dinero desde el extranjero para que nuestras familias puedan sobrevivir. Y pagar los impuestos con los que ellos despilfarran y mangonean. Esa es la política económica del Gobierno y el silencio cómplice de la oposición: sobran los ciudadanos, nunca los políticos ni sus familias. La honradez se paga caro, la iniciativa laboral también: el INEM (hoy SEPES) está plagado de corrupción, al igual que todo: ¿como es posible que el principal “tsunami” del país no concite la unanimidad de toda la sociedad civil, de toda la oposición no partitocrática en torno a esta tragedia que significa no poder trabajar en tu propio país porque 2 millones de desalmados se han apropiado de nuestros impuestos?  Al menos Ana Garrido enarbola la bandera de la dignidad. Algún día su pueblo se lo reconocerá.

Fuente: espiaenelcongreso.com

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