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España ha vendido 725 millones de euros en armamento a Arabia Saudí. (hemerotecas)


armamento ventas

El Gobierno justifica la venta de armas a Arabia Saudí porque tiene “garantías del uso final” de las mismas.

El Gobierno justifica la venta de armamento a países como Arabia Saudí porque las licencias que concedió para la exportación incluyen “garantías de uso final” de esos materiales “y estrictas cláusulas de no reexportación”. De 2003 a 2014, España ha exportado armas a este país por valor de 725 millones.

Así figura en la respuesta escrita dada por el Gobierno al diputado de ERC Joan Tardá, que preguntó al Ejecutivo cómo supervisa el destino de las armas exportadas a Arabia Saudí, entre otros destinos de Oriente Próximo.

Tardá asegura que Amnistía Internacional acusa a este país de violar los Derechos Humanos dentro de su país y ha documentado bombardeos saudíes que han causado víctimas civiles, casi 100 muertos, como parte de la coalición de países que Arabia Saudí encabeza contra el Estado Islámico.

“Varios de esos bombardeos destruyeron o dañaron infraestructura civil en lo que parecen haber sido ataques indiscriminados, que violan el derecho internacional humanitario. Al parecer, todas las partes del conflicto han cometido graves abusos y violaciones de derechos humanos”, afirma Tardá.

 

SE CUMPLE LA NORMATIVA INTERNACIONAL

El Gobierno explica en su respuesta que cumple las normas internacionales que rigen el control de las exportaciones de material militar, “muy especialmente” los criterios de respeto a los Derechos Humanos, la situación interna del país, la de la región o el riesgo de desvío de ese armamento.

Añade que tiene en cuenta informes de Naciones Unidas, la UE o la OSCE pero también organizaciones como Amnistía Internacional, Intermón, Greenpeace o centros “de reconocido prestigio” como el Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI).

“Respecto al seguimiento de las armas exportadas, se informa de que los usuarios finales fueron organismos o empresas de naturaleza pública y las licencias estuvieron acompañadas de garantías de uso final y de estrictas cláusulas de no reexportación”, afirma el Gobierno en su respuesta.

Y también asegura el Ejecutivo que se suma a los llamamientos internacionales para que se respeten los Derechos Humanos y que se tomen precauciones para no dañar a la población civil y las infraestructuras civiles (hospitales, colegios, sistemas de suministro de agua, etc).

PERMISO REVOCABLE

“Si se tuviese conocimiento o existiese riesgo de uso indebido de los materiales exportados”, asegura a continuación el Ejecutivo, se podría suspender o revocar una autorización concedida para vender armamento o materiales militares.

Por otro lado, y ante la pregunta también del diputado, el Gobierno afirma que no se ha producido una venta de carros de combate a Arabia Saudí “ni ha sido presentada solicitud alguna de exportación relacionada con la misma”.

En 2014, según el informe remitido por el Gobierno al congreso en febrero y que cita Joan Tardá, una de cada cuatro operaciones autorizadas en el primer semestre de 2014 fue destinada a Oriente Próximo, por 330 millones de euros.

De 2003 a 2014, España ha exportado armas a Arabia Saudí por 725 millones de euros; a Emiratos Árabes, por 719 y a Egipto, por 277 millones de euros.

Fuente:www.nuevatribuna.es

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| Miércoles, 10 de Abril de 2013

España destaca en el negocio de la exportación de armas y sus balas y rifles siguen llegando a zonas en conflicto

Nuestro país se sitúa en el séptimo lugar en la lista de exportadores mundiales

La industria está muy protegida por el Estado que es su principal cliente

BBVA, Santander o Bankia son accionistas de las empresas de armas

Destacamos en la venta de buques, blindados y armamento ligero

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David Junquera

El pasado verano, un turista español se llevó una enorme sorpresa durante un viaje a República Centroafricana. En un poblado minúsculo, en un punto recóndito del país, se topó con una caja de madera pintarrajeada con una inscripción que rezaba producto hecho en España. Esperaba encontrar un cargamento de naranjas o algún empaquetado alimenticio, pero su contenido le dejó helado: se trataba de vainas y pólvora para la fabricación de balas. Casi un año después de ese encontronazo en la selva, los rebeldes pujan por hacerse con el control del país después de un golpe de Estado y en medio de una cruenta guerra civil, quién sabe si disparando proyectiles españoles.

Ese viajero que le relata su hallazgo a ZoomNews vía telefónica es Jordi Calvo, experto en armamentismo y economía de defensa, que trabaja para el Centro de Estudios por la Paz y que lamenta que “las armas y la munición española estén presentes en muchos de los conflictos más enconados del mundo”. Calvo explica que el armamento made in Spain se vende en muchos casos “como detalles, o como armas de caza o tiro deportivo”.

Un argumento que Mabel González Bustelo apuntala con un dato: “En los últimos años, nuestro país ha vendido cerca de tres millones de euros a Ghana en armas y municiones de caza y nadie se puede creer que allí haya tantos cazadores”, lamenta esta periodista especializada en política internacional y comercio de armas.

En una época en la que España, vapuleada por la crisis, ha abandonado la elite internacional en decenas de indicadores, sin embargo, consigue mantenerse como miembro destacado del club de los mayores distribuidores en el floreciente mercadeo de armamento. “Es en uno de los pocos aspectos en los que estamos en el G-8, nos situamos como los principales exportadores, justo después de los miembros permanentes de seguridad del Consejo de la ONU”, desvela González Bustelo. Lo cierto es que cuando se vende un buque o grandes vehículos se sube rápidamente en el escalafón, pero las más preocupantes son las operaciones que valen menos dinero, pero suponen enviar fusiles ligeros o munición a zonas controvertidas.

Las cifras hablan por si solas; nuestro país vendía a principios de siglo unos 400 o 500 millones al año entre armas ligeras, vehículos, buques o aviones. El último curso, las exportaciones han alcanzado los 2.000 millones. Una tendencia alcista que no ha variado a pesar de los cambios de color político en el Gobierno. José Luis Rodríguez Zapatero vendió mucho, y Pedro Morenés, ministro de Defensa de Mariano Rajoy, ya ha anunciado “que se quiere vender más”. “Se habla de la necesidad de exportar, como si nos refiriéramos a plátanos y naranjas, pero lo cierto es que nunca se sabe dónde acaban realmente las armas”, denuncia Mabel González.

España ya ha anunciado con alborozo que será de las primeras en sumarse al nuevo tratado internacional para el comercio de armas aprobado hace una semana en la ONU. Una buena noticia sobre el papel, pero en la práctica nuestro país ya está ligado a los convenios que han firmado los países de la Unión Europea. Normativas muy similares a la que acaba de parir Naciones Unidas.

Silencio por seguridad

“Los acuerdos determinan que no se pueden vender armas a países en riesgo de conflicto y aportan más transparencia, pero lo cierto es que se sigue exportando a países complicados, estados gamberros y algunas operaciones salen adelante a pesar de los vetos”, explican los expertos, que subrayan que España, como el resto de naciones que han firmado pactos de control, se reserva no comunicar determinadas operaciones “por cuestiones de seguridad nacional”. El armamento español ha llegado en este último lustro a países como Colombia, Bahrein, Indonesia, Egipto, Israel o Marruecos, lugares que no destacan por ser una balsa de aceite.

A pesar de estos puntos negros se ha conseguido (o así lo ventean las autoridades), que dejemos de exportas minas antipersona o bombas de racimo, como sí hicimos no hace mucho. Calvo asegura que el propio Morenés asesoró en el pasado a varias empresas que vendieron este tipo de proyectiles al gobierno libio del derrocado Gadaffi.

España es hoy una potencia exportadora gracias, sobre todo, a la venta de buques de guerra (los fabrica Navantia), porque cada pedido eleva la factura en cientos de millones. También vende carros de combate (creados por Santa Bárbara) y aviones y helicópteros pequeños (los primeros diseñados por EADS-CASA). Los clientes preferentes son los socios europeos, países de Oriente Medio y también algunos sudamericanos. Pero hay ganas de abrir nuevos mercados y nuestras empresas y el propio Gobierno mira al Oriente emergente, “allí está el dinero y los grandes pedidos y allí se quiere llegar”, aseguran fuentes conocedoras de esta industria.

Industria protegida

El negocio de vender material de guerra no parece sufrir los embates de la crisis. El motivo lo explican las ONG expertas en este tipo de comercio. “Nos encontramos con una industria fuertemente subvencionada, el primer cliente de nuestras armeras es el Estado español, que además hace tarea de lobby para colocar sus productos en el extranjero”, justifican. Eso hace que el Ministerio de Defensa arrastre una abultada deuda, generada a base de comprar material para modernizar nuestras Fuerzas Armadas.

Jordi Calvo pone como ejemplo de esa tarea de lobby el esfuerzo que ha hecho el Gobierno de Rajoy para intentar vender una remesa de 250 tanques Leopard a Arabia Saudí: “Cuando una empresa vende armas a otro país, nuestro Gobierno se convierte en garante, así se ha aprobado vía Real Decreto para intentar vender estos blindados al Gobierno de Riad”. De momento el negocio se ha frustrado, pero de cerrarse, habría supuesto multiplicar de forma espectacular los beneficios de las exportaciones españolas.

Muchas entidades españolas están presentes en el accionariado de empresas de armas. BBVA, Banco Santander o Bankia tienen importantes participaciones en AMPER o INDRA. “El sector armamentístico también está sufriendo la actual coyuntura, pero los recortes llegan con cuentagotas”, defiende Calvo, que desvela que el presupuesto de Defensa suele ser maquillado a través de créditos extraordinarios o con aportaciones puntuales vía Ministerio de Industria. Con todo, si nos ceñimos a las cifras oficiales vemos que el gasto militar, tras unos años de aumentos elevados, vuelve a estar muy parejo a niveles del año 2000, en torno a los 6.000 millones de euros.

El gasto militar se reduce y eso lo notan las empresas. Santa Bárbara, una de las punteras del sector, atraviesa en estos momentos una situación complicada ante el anuncio de que piensa prescindir de un gran número de sus trabajadores en suelo español. “Es lógico que el mercado se reequilibre, actualmente el 75 por ciento del gasto militar del planeta lo hace la OTAN, por lo que hay margen para que haya cambios”, vaticina Calvo, que recuerda que “la mejor arma es la que no existe, a saber dónde habrán acabado esos proyectiles made in Spain que vi en República Centroafricana el verano pasado”.

Fuente: ZoomNews

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